Este 2024 hemos cumplido 10 años como asociación, momento que hemos aprovechado para hacer un ejercicio de reflexión sobre nuestro origen y nuestro devenir. En esta ocasión hemos querido prestar más atención a nuestra posición dentro del activismo feminista, y para ello hemos recurrido al archivo fotográfico en torno a todos los 8 de marzo de nuestra vida como colectivo.


Echando mano de las fotos, nos hemos dado cuenta que iniciamos nuestra andadura en 2014 con mucha ilusión por hacer algo nuevo, por hacer activismo de otra manera, y esa “otra manera” con el paso del tiempo dejó de ser algo interno para ser compartido con compañeras de otras asociaciones. Quedó claro que queríamos rescatar con orgullo la palabra Feminista, como algo diverso y desde la alegría, ya que siempre consideramos el humor como una herramienta que se añadía a nuestra manera de hacer política y hacernos escuchar.


Con el paso del tiempo nos dimos cuenta que esa manera de sentir, de ruptura hacia el feminismo hegemónico, no era algo propio, sino compartido con muchas otras mujeres y colectivos, lo que nos llevó a las grandes huelgas feministas y la intensa colaboración en red con asociaciones locales, provinciales y nacionales. El éxito de estas huelgas dejaron el listón muy alto y se volvieron a hacer visibles dinámicas dentro de los feminismos con las que nos sentíamos a disgusto, por lo que nos reparamos desde dentro hacia afuera.


De ahí nació la batucada feminista Baubo, como un deseo de comunicar de una manera distinta, con ruido y alegría.

Con la llegada de la pandemia, a nosotras, como a tantas otras, nos llegó la necesidad de cuidarnos, de priorizarnos y de ser más conscientes de las necesidades del grupo. Pusimos el cuerpo y nos “dimos aire”.


También tuvimos que gestionar de nuevo el posicionamiento local y político cuando recibimos un reconocimiento por nuestra trayectoria y lo llevamos, por consenso, a lo colectivo.

Esta revisión fotográfica a los 10 años celebrando el 8 de marzo nos ha enseñado que muy a menudo nos hemos sentido presionadas por agendas y exigencias externas, que también han tratado de marcar cómo gestionamos nuestro cariño, cuidados y reivindicación. De ahí que en los últimos tiempos hemos resignificado el sentido del 8 M, porque 8 M es hoy, y ayer también lo fué, y mañana también lo será.
Porque nos quitamos la culpa y hacemos un feminismo como puedas.

