Nosotras, mujeres y feministas comprometidas con la justicia social y los derechos humanos, alzamos la voz para expresar nuestra firme solidaridad con el pueblo palestino.
Desde una mirada feminista, entendemos que las acciones por la vida digna, la libertad y la autodeterminación están profundamente entrelazadas. El feminismo no se limita a la igualdad entre mujeres y hombres, sino que apuesta por desmantelar todas las formas de opresión: el patriarcado, el racismo, el colonialismo, el capitalismo y la militarización de los cuerpos y los territorios.

Denunciamos la violencia ejercida contra Palestina, que no es solo militar, sino también económica, política, cultural y cotidiana. Las mujeres palestinas, en particular, enfrentan una doble carga: la opresión patriarcal y la violencia estructural de la ocupación. Sin embargo, ellas son también protagonistas de la resistencia, sosteniendo la vida, la memoria y la esperanza de un futuro libre.
Rechazamos cualquier intento de justificar la ocupación y genocidio como actos de seguridad o de defensa. No hay paz posible sin justicia, ni libertad posible mientras un pueblo sea despojado de su tierra, de sus casas, de su historia y de sus derechos fundamentales.
Nos sumamos al clamor internacional que exige el fin inmediato de la ocupación y del apartheid, el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos del pueblo palestino y la ruptura de todas las relaciones con el Estado de Israel.
Como feministas sabemos que no hay liberación posible para las mujeres en un mundo donde se normaliza la opresión de pueblos enteros. Por todo ello, manifestamos nuestro apoyo y solidaridad inquebrantables al pueblo palestino: a las mujeres, a las niñas y niños, a quienes resisten con dignidad y esperanza.
