En principio es un libro que nos ha enganchado , pero que no ha sido del gusto de todas por las expectativas particulares.
De forma muy resumida es la historia de una niña violentada en la España de postguerra que huye hacia Argelia, y allí se desarrolla.
A veces puede caer en clichés del “ salvador masculino”, o personajes comodín que solucionan problemas.
Nos preguntamos cuanto espacio da la novela a las historias colectivas de mujeres distintas a Cecilia ( protagonista ).
En ciertos momentos, la novela podría idealizar el sufrimiento: mostrar el abandono o la perdida como inevitables en la vida de una mujer. La vemos como cargada de estereotipos de “ buena mujer”.
A algunas compañeras les ha parecido que era una oportunidad importante, para profundizar en temas como el papel de las mujeres en tierras colonizadas, colonialismo y genero, la migración forzada y el desplazamiento y resistencia desde la frontera.
Cecilia se convierte en testigo incomoda: mujer, española, migrante en Argelia. Su mera existencia revela como el colonialismo no es solo un marco político, sino algo que atraviesa lo intimo, lo laboral, lo cotidiano. Desde los feminismos subrayamos como estas opresiones se superponen.
Echamos de menos las voces de las mujeres argelinas colonizadas.
Si nos ha gustado mucho , el poder investigar sobre el territorio, sus distintas poblaciones ( migrantes económicos; poderosos señores de la guerra, exiliados políticos españoles tratados como presos políticos …..) y las condiciones en que se desmonto supuestamente la descolonización .
