Este año se ha celebrado el IX Encuentro de Mujeres en las Artes Escénicas con motivo del 30º edición del Festival Iberoamericano de Teatro en Cádiz en el mes de octubre.

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Con las compañeras de Equiláteras y de Tejiendo la Vida en Verde y Lila

El sábado 17 acudimos a la ponencia de Virginia Salas (Cádiz), donde expuso “Proyectos con mujeres en la Bahía de Cádiz” en la que habló del taller de empoderamiento de las mujeres a través del teatro “Ellas también cuentan”. También intervinieron Patricia Ariza con “Mujeres en Escena por la Paz”, directora, actriz y activista (Colombia) “Desbordando la escena del Estrecho Dudoso” y Nerina Carmona, productora y directora artística de los Encuentros Centroamericanos de Mujeres de las Artes escénicas realizado todo en el Centro Integral de la Mujer (Plaza del Palillero, Cádiz).

A las 13:30 fuimos testigas de la acción colectiva creada por May Serrano (Bilbao) donde nos casamos con nosotras mismas. El acto consistió en realizar una performance por las calles de Cádiz donde algunas de nosotras iban vestidas de novia y repartíamos naranjas y dípticos a las personas que estaban por la calle. El objetivo de esta acción es mostrar nuestro compromiso de amor con nosotras mismas públicamente y al mismo tiempo abrir un debate sobre el modelo de amor romántico que impera en nuestra sociedad.

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“En una sociedad que nos cuenta todo el tiempo que las mujeres estamos aquí para cuidar a los demás, para agradar a los otros, para hacerles la vida más fácil, a menudo, nos ponemos en el último lugar”. May Serrano.

 

La boda con nosotras mismas fue oficiada por Ana Camelo, concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Cádiz y amenizada por Las XL compuesta por Nía Cortijo y Marta Sitiá, artistas multidisciplinares que nos deleitaron con una versión feminista de “Soy aquel” de Raphael.

(Perdonad la calidad del vídeo, pero es que estábamos emocionadísimas)

 

En la boda, cada participante leyó su compromiso con ella misma e invitaba a la reflexión. Una acción que nos lleva a convertirnos en dueñas de nosotras mismas, a cuestionarnos qué lugar ocupamos en nuestra vida, una pregunta abierta a la sociedad que nos dice todo el tiempo que no estamos completas hasta que encontramos nuestra media naranja.

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