Por fin han terminado las elecciones. Es triste decirlo, pero después del bombardeo constante con campañas, mítines, carteles, debates y un largo etc, llega el resultado.

La campaña electoral se hace especialmente agotadora cuando tienes las córneas (ya no sólo gafas) violeta. No hablamos del contenido del programa electoral y las medidas o propuestas políticas porque no terminaríamos nunca (o terminaríamos rápidamente), hablamos de lo que pasa desapercibido. Eso que dicen los y las machistas que hacemos las y los feministas siempre, ver “cosas” donde (en este caso) SI las hay.

Enciendes la televisión y ves a 3 hombres y una mujer. Te llega la propaganda electoral a casa, todas de hombres. Coges la papeleta y dices bueno, al menos han respetado las listas cremallera…pero los cabeza de lista en su mayoría son hombres. Vas por la calle y la gran mayoría de los carteles son de caras “fotoshopeadas” nuevamente de hombres. Vuelves a encender la televisión, 3 hombres y una mujer. La enciendes otra vez, 2 hombres y el presentador, también.

Y te vuelves a hacer las preguntas de siempre, ¿dónde está la mitad de la población? ¿Por qué solo veo caras de hombres por todos lados? ¿Por qué cada vez que las mujeres aparecen, están a los lados y detrás, o en las bancadas de los mítines y pocas veces toman la palabra? ¿Por qué casi siempre que hablamos lo hacemos para hablar de “temas de mujeres” o para acompañar al candidato a la presidencia? ¿Por qué las listas cremallera siempre tienen a un hombre el cabeza de lista cuando son conscientes de sus posibilidades y de que puede salir un candidato o ninguno? ¿Por qué ningún partido político “ha puesto” a una mujer como candidata a presidenta del gobierno?

Ya no se cree nadie que las mujeres no estamos en puestos de representación o responsabilidad política porque no tenemos “la misma” preparación ni el poderío suficiente. Ni que las listas cremallera lo que hacen es rellenar puestos porque es lo que manda la ley de paridad. Existen alianzas, pactos entre caballeros, y una forma de hacer política que nos lo impide de forma indirecta. A las mujeres se nos exige la excelencia cuando “invadimos” la esfera pública, a los hombres se les da por sentado que la traen de fábrica.

Los referentes y modelos son importantes, hablamos de los símbolos. Cuando en la política solo hay hombres y la hacen los hombres, la mitad de la población recibimos un mensaje devastador; la política es cosa de hombres, o te adaptas a lo que hay, o estas fuera (y esto es aplicable a todas las ideologías).

Como dijo Michelle Bachelet, “cuando una mujer entra en política, cambia la mujer. Cuando muchas mujeres entran en política, cambia la política.”

Fdo: Asociación Feminista Kódigo Malva.

(Publicado en el Periódico de Podemos Chiclana el      )