Se aproxima la fecha de la celebración del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, y de la celebración de nuestro ya clásico AKELARRE FEMINISTA por ello, Kódigo Malva quiere rendir homenaje a un colectivo de mujeres que desde 1968 hasta 1970 hicieron feminismo de guerrilla en diferentes puntos de Estados Unidos, nos referíamos a las

W.I.T.C.H: La Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno (Women’s International Terrorist Conspiracy from Hell)

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Tras el satánico nombre se escondía este colectivo de mujeres. No tuvieron una organización centralizada, ya que cada grupo se formó de manera independiente inspirándose en las ideas y las acciones del grupo anterior. Su estética no pasaba desapercibida: largas capas negras y caras desfiguradas por un maquillaje diabólico, las W.I.T.C.H eran a fin de cuentas, brujas del siglo XX. Sus armas eran la acción directa, el boicot, las manifestaciones y, por supuesto, los hechizos y aquelarres.

Las W.I.T.C.H nacieron durante la Segunda Ola de Feminismo por una división del colectivo New York Radical Women en dos grupos diferenciados. Las W.I.T.C.H estaban interesadas en un feminismo social y político, de acción directa, un feminismo de guerrilla: sus apariciones públicas estaban a medio camino entre la protesta y la performance artística. Fueron pioneras en la unión de texto e imagen con la intención de salir en la prensa y así viralizar su mensaje. ¿Cómo? Actuando como brujas, lanzando maldiciones delante de la bolsa de Wall Street o mediante aquelarres públicos. Creando una imagen potente y diferenciada, conseguían mayor atención de la prensa. Pero no debemos olvidar el contenido por potente y artístico que fuera el continente: “W.I.T.C.H. significa romper el concepto de mujer como criatura biológica y sexualmente definida. Implica la destrucción del fetichismo de la pasividad”, rezaba uno de sus manifiestos, presentados públicamente como ‘hechizos’.

Pretendían erosionar el sistema desde la palabra, además al hacerlo en forma de manifiestos y de terminar sus ‘hechizos’ con “¡Pasa la palabra, hermana!” nos recuerdan la necesidad de afiliación entre mujeres y de transmitir lo aprendido.

La puesta en escena de la performance o la importancia ritual de la palabra eran centrales en ellas. Lo que promulgaban, es que la feminidad puede y debe ser fuerte. Celebrabann de forma lúdica que una cosa es ser femenina y otra feminista, pero que ambas no se excluyen. Además, recuperando la conexión entre música y poesía, nos hace volver de nuevo al poder de la palabra, “ese es el tipo de ‘magia’ que nos interesa”- decían.

12512452_1675556149385802_4800200201573805267_nRescatar la figura de la bruja y el genocidio cometido durante más de dos siglos contra las mujeres por resistirse al poder de la Iglesia y el Estado (la famosa caza de brujas) pasó a ser reivindicación feminista: “Somos condenadas por asesinato si se planea un aborto. Por vergüenza si no tenemos un hombre. Por conspiración si luchamos por nuestros derechos y quemadas en la hoguera si nos levantamos para luchar” era otro de los famosos manifiestos de las W.I.T.C.H.

Las W.I.T.C.H creían en la importancia de la hermandad femenina, no eran excluyentes y cualquier mujer podía unirse al movimiento: “Si eres mujer y te atreves a mirar dentro de ti, eres bruja”, era otro de sus manifiestos.
Muchas de las reivindicaciones que hicieron en su día las W.I.T.C.H siguen vigentes hoy en día, por ejemplo una de las acciones de ellas hacían fue rebelarse contra los concursos de belleza que objetualizan a las mujeres. Mujeres Creando en Bolivia, mismamente, han hecho acciones similares denunciando el mensaje de estos certámenes”. Campañas como “I’m not bossy, I’m the boss” popularizada recientemente gracias a Beyoncé revelan que las mujeres que triunfan laboralmente siguen siendo miradas con recelo.

Todavía queda largo recorrido, otros grupos de mujeres recuerdan que el legado de las W.I.T.C.H no ha caído en el olvido y que esa figura durante años maltratada que fue la bruja, sigue inspirando a mujeres que luchan por un verdadero cambio social: “La indomable, aquella que no se rinde. Una feminista”.