Os dejamos con el manifiesto que leímos el 8 de marzo en el Consejo Extraordinario de la Mujer celebrado en esta ocasión en el Salón del Plenos del Ayto de Chiclana:

Soy mujer en el siglo XXI y no tengo voz. Esta es una voz en un espacio prestado y no tiene incidencia en la transformación de la realidad. Este 8 de marzo desde la Asociación Feminista Kódigo Malva y la Apdha queremos manifestar nuestro descontento con este equipo de gobierno.

– Somos mujeres en el siglo XXI y se siguen utilizando nuestros derechos como moneda de cambio con fines electoralistas y como mercancía. Las feministas y los feminismos son libres, no son patrimonio de ningún partido político. Exigimos que no sólo se nos tenga en cuenta una vez cada 4 años y nuestras reivindicaciones se obvien o posterguen.

– Somos mujeres en el siglo XXI y nos siguen tutorizando. Somos sabias, tenemos conocimientos, experiencias y argumentos. Echamos en falta un compromiso serio, activo y constante que no se materialice en actos puntuales que más que prevenir y combatir las violencias contra las mujeres, la tratan como algo irremediable. Exigimos que las propuestas desde las personas que trabajamos y nos creemos la igualdad, y algunas a coste 0, sean llevadas a cabo.

– Somos mujeres en el siglo XXI y nuestras decisiones no son tenidas en cuenta. Los órganos de participación democrática en los que trabajamos de forma seria y constante no son visibilizados como parte de la acción ciudadana y del empoderamiento de mujeres, sino como espacios molestos de conspiración. Exigimos que las decisiones del consejo de las mujeres sean vinculantes.

– Somos mujeres en el siglo XXI y todavía seguís fomentando la rivalidad entre mujeres. Que desde las instituciones públicas se sigan respaldando y financiando actividades que perpetúan roles y estereotipos machistas es vuestra responsabilidad. Exigimos que este ayuntamiento deje de realizar la elección de la chiclanera mayor pues no representa la diversidad de la ciudadanía chiclanera, sino un estereotipo de un modelo normativo.

– Somos mujeres en el siglo XXI y seguimos siendo testigas de cómo desde instituciones aconfesionales se refuerzan modelos imaginarios que son caldo de cultivo para la violencia. Exigimos que no se siga trabajando en el expediente ni en la declaración de la Virgen de los Remedios como Alcaldesa perpetua de la localidad. Un ser imaginario no sirve de modelo ni referente para nuestra sociedad y mucho menos cuando es un modelo de mujer que en el imaginario colectivo simboliza la abnegación, la entrega, el sufrimiento, un único modelo de maternidad…

– Somos mujeres en el siglo XXI y vemos como los recortes presupuestarios para entidades que trabajamos de forma seria, activa y comprometida han disminuido. Las excusas a la gestión del equipo anterior no nos sirven, pues si se han destinado partidas presupuestarias de adjudicación directa a algunas cofradías. La gestión y destino de los recursos dependen de la voluntad política. Exigimos un reparto eficiente y responsable acorde con las necesidades de la ciudadanía.

– Somos mujeres en el siglo XXI y vemos como la gestión y el uso de los espacios públicos no es equitativa con respecto al compromiso y la labor que se revierte en la sociedad. Exigimos que los espacios públicos se gestionen como tal y que su uso no sea objeto de mercadeo ni intercambios electorales.

– Somos mujeres en el siglo XXI y nuestras reivindicaciones siguen quedando en los papeles. Exigimos que las políticas que se recogen en el II Plan de Igualdad se lleven a cabo, incluido el lenguaje incluyente que aún no es parte de este ayuntamiento.
Este 8 de marzo celebramos lo que hemos conquistado las mujeres, no un acto usurpado por las instituciones y que invisibiliza la lucha feminista.

Es por eso que hoy y siempre, alzamos nuestras voces para decir “Todas las mujeres, todos los derechos, todos los días”.