Esta semana con motivo del Día Mundial de la Justicia social Kódigo Malva quiere reivindicar el MOVIMIENTO FEMINISTA.

Partimos de la consideración del feminismo como un movimiento plural y crítico; de ideas, denuncia y reivindicación; de carácter transformador, producto del conflicto social que genera una posición de subordinación y desigualdad de las mujeres.

El Movimiento feminista se enfrenta a importantes retos en las sociedades contemporáneas; las preocupaciones centrales de la justicia social, como son la equidad y la redistribución económica, siguen siendo relevantes para el discurso feminista. Junto a ello, en las sociedades capitalistas avanzadas y en el mundo globalizado, conviene reflexionar sobre el género, no sólo como una categoría que depende de las relaciones de producción, de la estructura económica y de la división del trabajo, sino también de un marco cívico-político en el que interactúan una pluralidad de identidades y movimientos civiles basados en la raza, la pertenencia étnica, cultural y la orientación sexual.

El Movimiento Feminista está en constante redefinición, a partir de su acción en el campo social, de la dialéctica entre lo privado y lo público. Se defiende una práctica feminista que combine elementos culturales de identidad con una política social de justicia e igualdad, medidas de protección junto con políticas que avancen en la autonomía y libertad de las mujeres.

La filósofa Martha Nussbaum plantea que los derechos humanos han de ser revestidos de una perspectiva de género que permita no solo condenar, sino contener las prácticas y contenidos de discriminación en cualquier localidad, región, o país. Tales prácticas no pueden ampararse bajo ningún precepto culturalista si ello implica subordinar los derechos de las mujeres. Esto es la defensa de tradiciones o fronteras territoriales o étnicas o culturales no puede implicar la defensa de prácticas discriminatorias. El carácter universalista de este reclamo para que obtenga respaldo institucional y legislativo ha de fundamentarse en exigencias de justicia cuya validez tendría que sentarse en principios admisibles en todos los rincones del mundo.