Desde nuestra entidad, luchamos contra el patriarcado y el capitalismo, además de la ocupación. El espacio público no lo sentimos como nuestro porque siempre ha estado ocupado. Ocupado por los británicos, por los otomanos, por lo israelís y por los palestinos.

Del 1 al 13 de noviembre un grupo de activistas procedentes de distintos lugares del estado español visitamos varias localidades de Cisjordania para conocer in situ la situación del pueblo palestino por la ocupación de Israel.

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Un autobús contra los muros

Como asociación feminista vemos necesario visibilizar la situación de las mujeres en un contexto de ocupación y vulneración de derechos continuados, no solo hacia el pueblo palestino, sino hacia las mujeres palestinas en especial. La violencia hacia las mujeres se manifiesta además de forma diferente y se enfrentan a más retos que los hombres a la hora de sobrevivir a la ocupación. Equiparar la violencia invisibiliza las distintas formas de violencia que el sistema heteropatriarcal ejerce contra las mujeres y otros colectivos vulnerabilizados de forma específica, sistemática e intencionada.

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En una de nuestras paradas, en Ramallah, pudimos conocer de primera mano la labor por los derechos de las mujeres que desde Unión of Palestinian Women Committees[1] realizan, donde la problemática en el West Bank es distinta que en Gaza, a pesar de la violencia ejercida por los militares y por el estado de Israel en ambos territorios.

El  comité de sindicatos de Mujeres Palestinas existe desde 1980 y está presente en casi todos los lugares de Gaza y Cisjordania. Forman parte del foro social mundial Palestina Libre, actúan contra el FMI, están presentes en redes internacionales contra las políticas de Israel…  La junta directiva está compuesta exclusivamente por mujeres: “La sociedad no entiende que los hombres tengan que luchar por los derechos de las mujeres, solo entiende que [los hombres] tengan que traer dinero a casa”. Se autofinancian mediante la venta de productos locales y de artesanía. En la actualidad cuentan con empleadas, pero el soporte principal se hace a través del voluntariado y el activismo de base.

Según las palabras de la directora del centro “desde nuestra entidad, luchamos contra el patriarcado y el capitalismo, además de la ocupación. El espacio público no lo sentimos como nuestro porque siempre ha estado ocupado. Ocupado por los británicos, por los otomanos, por lo israelís y por los palestinos”.

“Somos feministas, aunque desde nuestra entidad hablemos de derechos de las mujeres porque el concepto feminista no se entiende”.

Existen diferencias entre hombres y mujeres (niños y niñas) bajo la ocupación. En una familia de refugiados pobre la mujer sufre triple discriminación, por tener restricción de movimientos, por los problemas de la vida diaria y por ser mujer. Los hombres tienen más oportunidades.

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Los problemas a los que se enfrentan abordan desde la situación de mujeres en prisión, la demolición de las casas por parte de Israel, el entorno a la que se enfrentan las mujeres cuando los hijos son encarcelados o arrestados en el domicilio -niños de hasta dos años cuando la ley establece que la edad mínima es de 16 años-. Pero también a la ideología conservadora de Hamas y las leyes discriminatorias contra las mujeres en el West Bank.

Una de sus principales líneas de actuación es separar la religión de la ley. Unas leyes que están escritas por hombres y para hombres.

Unas leyes que prohíben directamente la discriminación pero que, en la práctica, consisten en una difícil interpretación -ya que dependiendo del caso se mezclan las leyes jordanas, otomanas, cristianas, hebreas, la sharía- que hacen que esa discriminación hacia las mujeres siga presente: “por ejemplo, en cuanto al divorcio, las familias cristianas se rigen también por la ley musulmana, para el resto no”. Por ejemplo, en el caso de la herencia, legalmente las mujeres pueden heredar o tener propiedades, pero los distintos trámites burocráticos hacen que casi siempre necesiten de la autorización o permiso de un hombre de la familia. Ramallah es el único lugar donde no necesitan un permiso para poder obtener el pasaporte.

Otra de las legislaciones discriminatorias son las referidas a los matrimonios tempranos. La edad legal son los 18 años lunares, que corresponden a los 15 años y medio “para vosotras”. La poligamia existe. Los hombres pueden casarse con otras mujeres sin probar que puede mantener económicamente a otra esposa de forma legal -la familia es la que se encarga de saber si es posible o no- y sin decirle nada a la primera esposa. La ley solo obliga a informar, no a que se obtenga el consentimiento, aun habiéndose establecido previamente en el contrato matrimonial: “puedes recibir una llamada del tribunal avisándote de que tu marido se va a casar, porque no tiene que ser él específicamente el que te informe, y ya se ha realizado la información”.

En el caso de solicitar el divorcio, aun estando escrito en el contrato matrimonial – para la ley islámica y la cristiana-, deben probar que la convivencia es imposible: “¿Y cómo lo haces? Es imposible. Debes renunciar a todo tipo de derechos -custodia de los hijos, vivienda, pensión…-, incluso los establecidos en el contrato matrimonial”.

¿Y qué sucede en el caso de violación o abuso doméstico -aquí nos explicaba lo llaman así por ley, como en otros lugares del mundo, pero que conocían la ley específica en el estado español-? En el caso de que exista violación se elimina el delito al violador si se casa con la mujer.

La sociedad palestina también ejerce sus métodos de control y castigo. Al contrario de la creencia popular en occidente: “ni la ley obliga ni la sociedad impone llevar hiyab, son las familias”.

Una mujer que decida no casarse está bien vista: “si tienes recursos económicos, que es básicamente lo que importa, nadie te juzga”, pero si tienen relaciones sexuales o un hijo o hija fuera del matrimonio es cuanto menos repudiada socialmente – o incluso se cometen crímenes por honor-, a la vez que el estado asume la tutela de ese hijo o hija: “Si te quedas embarazada antes del matrimonio es un problema. La mayoría nos casamos de “penalti” sin decirle nada a nadie, pues, aunque te cases y la gente sepa que estás embarazada es un problema, porque el estado asume directamente la tutela de ese hijo”.

En cuanto a la comunidad LGTBQI: “Ese tema es tabú. Es peor que quedarse embarazada fuera del matrimonio. Nadie dice nada. La sociedad palestina tiene la mente muy cerrada en cuanto a ese tema”.

El capitalismo no es el problema sino una sociedad conservadora. En ningún lugar existe una sociedad secular real, ni siquiera en Europa. El catolicismo moldea las leyes para discriminar a la mujer, los poderes estatales trabajan según la tradición. No existe ni justicia ni libertad ni democracia. Estoy de acuerdo con la globalización, la globalización de la lucha contra la opresión.”

Las mujeres en Cisjordania, como en cualquier parte del mundo y a pesar de la situación de ocupación y de vulneración de derechos continua hacia el pueblo palestino, son las más pobres. La tasa de desempleo es de más del 30%, y dentro de ese porcentaje el 60% es el de las mujeres. Realizan trabajos de alfabetización, guarderías, empoderamiento -para poder salir solas a la calle a comprar, a pasear…- y para fomentar el desarrollo económico.

Otra de las líneas de trabajo es en las universidades: “con esta falta de empleo las familias apuestan porque las hijas vayan a la universidad porque así tienen más posibilidades de tener más ingresos”. La mayoría de los hombres están en prisión, los han asesinado o están trabajando.  A pesar de la alta presencia de mujeres en las universidades -más del 52%- existe una infrarrepresentación en el ámbito público o político: “en los hospitales somos más del 90% pero los directores son todos hombres”.

Las mujeres no están muy involucradas en la vida política. Intentan que se presenten a las elecciones como candidatas a la alcaldía de localidades acordando cuotas. En la actualidad tienen pactado un 20% que esperan aumentar al 30%: “En las últimas elecciones no se presentaron mujeres porque fueron boicoteadas”.

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Para ello, realizan formaciones para la creación de futuras mujeres lideresas con el objetivo de que sean agentes de cambio, interviniendo en los consejos del alumnado universitario para que las mujeres estén presentes y se presenten a las elecciones. Además realizan de otro tipo de formaciones, como por ejemplo el de las habilidades profesionales a través del fomento de cooperativas y  trabajan con los chicos estudiantes para cambiar mentalidades “nuestro trabajo es exitoso pero tiene poca incidencia para la amplitud de los lugares donde tenemos que intervenir”.

Para ellas parte de la solución a los problemas específicos de las mujeres no pasa sólo por los cambios legislativos, sino que apuestan más por el cambio de la sociedad. Cambios que se ven en la mayoría de las veces influenciados de forma negativa por las redes sociales “el estado de Israel disuade a las jóvenes, entablando conversaciones a través de perfiles falsos, para que les den datos o fotografías suyas. Este material lo utilizan después para chantajearlas sabiendo el peso que la sociedad ejerce sobre las mujeres”.

A pesar de la desilusión tras los acuerdos de Oslo y su resistencia pacífica, nos comentan que la juventud no tiene futuro y existe mucha corrupción. Después de estos acuerdos y a día de hoy, algunas de ellas fueron encarceladas sin ninguna comunicación por parte de las autoridades israelíes.La presidenta de UPWC lleva en prisión 3 meses y todavía no sabe cuál es la razón.

La opinión que tienen de la marcha por la paz o la esperanza en la que mujeres palestinas e israelíes marchan juntas comenta que no se corresponde con la realidad. Obvian la injusticia, el desequilibrio y sobre todo es una intención es propagandística “es un lavado de cara hacia el exterior y hacia la comunidad internacional”.

Las estrategias violentas de los militares israelíes no solo pasan por asesinar o herir de por vida a la población palestina, sino que además hacen uso de esa cultura patriarcal que de forma indirecta impide la participación de las mujeres en las manifestaciones por sus derechos. Desde el comité palestino nos contaron que “los israelís saben muy bien cómo disuadir en los ejercicios de sus derechos a la población palestina y en especial de influir en la mentalidad de los hombres palestinos. En los ataques que realizan durante las manifestaciones, tiran del hiyab a las mujeres y las acosan, sabiendo que los maridos van a decirles que se queden en casa porque su dignidad -la de los hombres- está en juego”.

Las violaciones como armas de guerra también están presentes como forma de humillar y minar la moral del enemigo.

Desde el más profundo agradecimiento por nuestro interés en conocer la situación del pueblo palestino y en especial de las mujeres, desde el comité de sindicatos de Mujeres Palestinas, así como las demás entidades que hemos visitado durante nuestro viaje a distintas ciudades en Cisjordania, nos lanzan un mensaje muy claro: El pueblo palestino existe y es protagonista de su propia historia de resistencia.

Desde nuestra posición como activistas “internacionales” nuestras actuaciones deben ir dirigidas no solo a apoyar, concienciar y sensibilizar sobre la situación de Palestina, sino también denunciar públicamente la responsabilidad y complicidad de nuestros distintos gobiernos sobre la situación del pueblo palestino.

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[1] En español: https://suds.cat/es/con-quien-trabajamos/union-of-palestinian-women-committees-upwc/

*Algunos rostros están pixelados por seguridad.