Con motivo del día de África, Kódigo Malva os acerca a una novelista nigeriana.

Chimamanda-Ngozi-AdichieEstudió comunicación y ciencias políticas, escritura creativa y un máster en estudios africanos.  En 2003,  con 26 años y mientras aún estudiaba, publicó su primera novela, La flor púrpura, por el que recibió el Commonwealth Writer’sPrizeforBestFirst Book (2005). En 2006 publicó su segunda novela, Medio sol amarillo, por el que en 2007 obtuvo el Orange PrizeforFiction. En 2009 publicó una colección de relatos breves, titulada La cosa alrededor de su cuello y cuatro años más tarde lanzaba Americanah, que mereció el Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro.

En su estilo narrativo, Adichie rompe lugares comunes o, cuando menos, recurrentes en la literatura africana. Frente a los tipos de mujeres sufridoras, abnegadas y desgraciadas que nos encontramos a menudo en las novelas africanas, Adichie construye un personaje femenino que vive con alegría y una cierta despreocupación. Aquí, en una descripción de este tipo, el problema es siempre el de las connotaciones de los adjetivos, pero la protagonista de Americanah vive con naturalidad la evolución vital de una joven que se enfrenta a un mundo nuevo y lleno de contradicciones pero también de oportunidades que descubrir. Sin olvidar que la protagonista es una mujer de éxito, un éxito propio, absolutamente independiente, sin estar sujeto al devenir de ningún hombre.

Adichie se atreve con la mayor parte de los temas fundamentales de la literatura universal desde un enfoque africano sin complejos. Hace frente a un proceso cotidiano para muchos/as africanos/as en la diáspora, el de la construcción de su identidad, y la importancia de las cuestiones raciales las presenta también de la manera más natural.

Uno de los principales valores de esta novelista es su estilo narrativo particular que combina la capacidad para enganchar a través de una prosa agradable, entrañable y atractiva la profundidad de un mensaje con un indudable contenido pedagógico. En el discurso que ofreció en TED (organización sin fines de lucro dedicada a las “Ideas dignas de difundir”) ella parecía que estaba contando un cuento tierno sin molestar a nadie mientras transmitía una reclamación radicalmente reivindicativa. No son características exclusivas de aquella intervención, sino que se tratan de los rasgos más propios de la forma de narrar de Adichie.