Esta semana, concretamente el 2 de noviembre, se celebró el Día Mundial contra la impunidad de los crímenes de Periodistas. La ONU, en una asamblea celebrada el 18 de diciembre de 2013, dicta una resolución en la que insta a los estados miembros a que tomen medidas concretas para prevenir los crímenes contra periodistas, así como asegurar que los agresores sean llevados ante la justicia.Y es en la descripción de crímenes donde introduce un abanico de acciones que incluyen el asesinato,  la agresión y, por supuesto, el acoso, todos con el fin de amordazar e impedir el trabajo libre de las y los periodistas y que la información llegue hasta la sociedad.

Es en el Acoso hacia profesionales feministas donde hoy, Kódigo Malva, quiere poner el acento, ya que día tras día, nos siguen llegando noticias de hostigamiento, bloqueo y acoso hacia profesionales del periodismo. Periodistas o profesionales de la comunicación que ven como, por el hecho de visibilizar con su trabajo conductas machistas, patriarcales y violentas que siguen perpetuándose en nuestra sociedad deben soportar el acoso en las redes o en la vida real.

Tal es es caso de Alicia Murillo, que tras poner en marcha su acción de denuncia del acoso callejero “El Cazador Cazado” en Pikara Magazine, vió como era linchada en los comentarios de Youtube y se iniciaba una campaña intimidatoria organizada desde el conocido portal Forocoches, en la que se llegó a publicar, incluso, su teléfono personal y fotografía. Tras estos hechos, Youtube optó por lo que menos polémica le acarreaba; cancelar los vídeos de Alicia aduciendo que fomentaban el acoso y la intimidación, o lo que es lo mismo, alinearse con la censura en lugar de con la libertad de expresión y la denuncia.

Otro de los casos más paradigmáticos es el de la conocida con el seudónimo de Barbijaputa, bloguera y columnista de medios como Eldiario.es. Barbijaputa ha recibido constantes amenazas de muerte así como intentos de desvelar su identidad real (artículo en eldiario.es-carne cruda)  amenazas de muerte así como intentos de desvelar su identidad real. Y todo por dedicarse, a golpe de teclado, a analizar y desvelar la actualidad desde una perspectiva feminista, poniendo el foco en la desigualdad y el machismo que sigue imperando en nuestra sociedad y, sobre todo, en las instituciones. Como ella misma advierte, si no recibiera amenazas de muerte, no necesitaría escribir bajo una identidad ficticia.

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¿Qué es lo que lleva la información, la denuncia y el análisis del machismo y la desigualdad a generar un odio tan visceral? ¿Por qué las autoridades no persiguen éstas conductas amenazantes e intimidatorias tal como insta la ONU?

Para entender un poco más la realidad en la que vivimos, nos quedaremos con las palabras de la periodista Helen Lewis, “Los comentarios en un artículo sobre feminismo, justifican la existencia del feminismo”.