Muchas veces nos llaman radicales y quienes lo hacen, aunque no en el sentido que lo pretenden, llevan toda la razón.

Nuestro trabajo como feministas es poder aportar algo a la transformación social, por eso pensamos que el principio de todo es ir a las raíces .

Hay muchas raíces, unas están entremezcladas y otras son muy visibles.

Para nosotras unas de las más importantes son: lo simbólico, lo estructural y la educación.

En lo simbólico y en lo estructural, tenemos algunas acciones o herramientas que utilizamos como activistas, pero la educación de menores se nos escapa. Por eso cuando una compañera nos pidió que compartiéramos opiniones, dudas y saberes con un grupo de profesoras y profesores del Instituto Hércules nos entusiasmo la idea.

Por una parte esta puesta en común, nos dio una idea de cómo se están trabajando los temas de género y por otra nosotras aportamos nuestra visión transversal sobre la igualdad de géneros.

Nos reunimos por la tarde el 25 de abril. El grupo lo formábamos tres compañeras de Kodigo Malva y unos quince profesores y profesoras.

Empezamos nosotras a demanda suya a diferenciar qué es violencia de genero y que no lo es.

Nos indicaron su preocupación por el acoso y la violencia en las redes

Tratamos temas espinosos, como que algunos profesores habían llevado estadísticas engañosas sobre el tema de «las denuncias falsas» en VG, y que esa actitud es difícil de controlar, porque la mayoría de las veces los contenidos de clase con respecto a la coeducación dependen únicamente de la voluntad del profesorado.

Nos trasladan también la preocupación de que las perversiones del discurso antifemista han llegado a las aulas, en forma de insultos como por ejemplo decirles a las chicas feminazis.

Estuvimos hablando de como se estigmatiza a las chicas por su forma de vestir, de manera que en otros institutos se obliga a seguir unas normas estrictas para la vestimenta solo de las chicas.

Algunas profesoras nos dijeron que cuando abordan los temas de genero el método que les es más eficaz es el del autodescubrimiento.

Nosotras insistimos mucho en que los factores de los que dependen que se produzca la VG son múltiples y transversales, que no son individuales y que dependen de un sistema que la sustenta, el heteropatriarcado.

Por eso y ante un montón de dudas y preguntas que nos planteamos se nos ocurrió que una buena forma de coordinar todos los esfuerzos del profesorado y como «filtro», de contenidos se podría poner en marcha en los colegios e institutos una comisión transversal de género, donde pudiesen estar todos los agentes socializadores implicados. Esta propuesta nos parece interesante a todos y todas, pero creemos que debe ser en las horas de trabajo y no una sobrecarga de trabajo de forma voluntaria, por lo que esta demanda queda pendiente de hacerla llegar a las instituciones pertinentes.

Nuestra evaluación del encuentro es muy positiva, y nos dicen que para ellos también, así que quedamos en estar en contacto para el próximo curso y mantener algún tipo de relación con el centro con alguna actividad que podamos llevar o con nuevas puestas en común.

Nuestro reconocimiento a este grupo de docentes que, sacando tiempo de su tiempo libre, tienen la sensibilidad y la necesidad de hablar de igualdad y género.