“Desde luego es una cosa indicada que un filósofo -por Emilio Alarcos- entre en la Academia y yo ya me echo fuera, pero si ese diccionario lo hubiera escrito un hombre, diría: “Pero y ese hombre, ¡cómo no está en la Academia!”

La RAE como institución promueve una visión sexista, reduccionista y androcéntrica del lenguaje que lejos está de su función pedagógica. El diccionario de la Real Academia del Lenguaje sigue albergando definiciones y ejemplos sobre las mujeres anclados en prejuicios y anacronismos que lejos están entre otras y sobre todo en cuestiones referidas a las discriminaciones hacia las mujeres, adaptándose al uso de los tiempos.

Es por eso por lo que, en el día del idioma español, queremos rendirle homenaje a María Moliner. Mujer combativa y represaliada por sus ideas y acciones, que pasó 15 años de su vida realizando una de las mejores obras y de referencia del uso del lenguaje, el “Diccionario del Uso del Español” en 1966 -50º aniversario de su edición en el 2016- y que no fue reconocida a tiempo, como otras tantas, por esta institución.

La RAE no la dejó entrar en la institución, en sus palabras “Sí, mi biografía es muy escueta en cuanto a que mi único mérito es mi diccionario. No tengo ninguna obra que se pueda añadir para hacer una larga lista que contribuya a acreditar mi entrada en la Academia (…)“, decía María; “Desde luego es una cosa indicada que un filósofo -por Emilio Alarcos- entre en la Academia y yo ya me echo fuera, pero si ese diccionario lo hubiera escrito un hombre, diría: “Pero y ese hombre, ¡cómo no está en la Academia!“. Hasta 1978 la RAE no permitió que ninguna mujer ingresara en el seno de la institución.

En palabras de Carmen Conde, primera académica y que reclamó en su discurso de ingreso a que María Moliner debería de haber ingresado antes que ella; “vuestra decisión pone fin a una tan injusta como vetusta discriminación literaria”.

El sillón destinado a María sería el de la B, que finalmente ocupó Emilio Alarcos. En 1973 rechazó el premio Lorenzo Nieto López “por sus trabajos en pro de la lengua” que la RAE quiso otorgarle.

María nació el 30 de marzo de 1900 en Zaragoza. A los dos años se traslada a Soria junto a su padre, madre y hermanos y comienzan a estudiar en la Institución Libre de Enseñanza, donde se despertó su interés por la expresión lingüística y por la gramática. Hizo bachillerato como alumna libre, concluyendo estos estudios en 1918. Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza -especialidad historia- obteniendo sobresaliente y premio extraordinario.

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Ingresó por oposición en el cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos en 1922 obteniendo plaza en el archivo de Simancas -Valladolid- para trasladarse en poco tiempo a Murcia.

Además de su trabajo, participó en las instituciones Libres de Enseñanza impartiendo Literatura y Gramática y en diversas asociaciones como secretaria. También colaboró con las Misiones Pedagógicas de la República, encargándose de la organización de las bibliotecas rurales, realizando “Instrucciones para el servicio” de estas bibliotecas, que fueron reconocidas tanto en el estado español como en el extranjero, además de participar en el II Congreso Internacional de Bibliotecas y Bibliografía con la comunicación “Bibliotecas rurales y redes de bibliotecas en España”. “A los bibliotecarios rurales” constituye una pieza testimonial del interés y el compromiso de María de su visión de la cultura como vehículo para la regeneración de la sociedad.

Tras el golpe de estado y el estallido de la guerra, la posibilidad de dirigir la Biblioteca de la Universidad de Valencia se vio truncada. Aun así, en 1939 redacta las directrices del Proyecto de Plan de Bibliotecas de Estado, publicadas a principios de ese año y que es considerado “El mejor plan de bibliotecas de España”.

Finalizada la guerra civil, María fue represaliada junto a familiares y amigos. Objeto de la purga ideológica, María Moliner es depurada y sufre la pérdida de 18 puestos en el escalafón del Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios, aunque los recuperará en 1958. En 1946 pasará a dirigir la biblioteca de la E.T. Superior de Ingenieros Industriales de Madrid hasta su jubilación, en 1970.

_92613195_foto-diccionario-claudia03bisDurante la etapa de la dictadura se instala en Madrid y es cuando comienza a dedicarse a su pasión, el “Diccionario del uso del Español” que se publicará en 1966 y 1967 en dos volúmenes. Una obra que ha conocido, en esa primera edición, veinte reimpresiones, que ha sido editada en CD-ROM en el año 1995 y que ha sido reeditada en una segunda edición, revisada y aumentada en 1998 y que sigue siendo en la actualidad obra de referencia.

Destacamos que su proceso creativo lo realizara totalmente en solitario y para variar, entre la crianza de sus hijos y el trabajo en el hogar.  En palabras de Gabriel García Márquez, recogidas en una entrevista realizada por El País en 1981:

María Moliner –para decirlo del modo más corto– hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana. Se llama Diccionario de uso del español, tiene dos tomos de casi 3.000 páginas en total, que pesan tres kilos, y viene a ser, en consecuencia, más de dos veces más largo que el de la Real Academia de la Lengua, y –a mi juicio– más de dos veces mejor. María Moliner lo escribió en las horas que le dejaba libre su empleo de bibliotecaria, y el que ella consideraba su verdadero oficio: remendar calcetines. Uno de sus hijos, a quien le preguntaron hace poco cuántos hermanos tenía, contestó: “Dos varones, una hembra y el diccionario”».